OH MOTOR SUPREMO,
Haz que siempre este sometido a ti,

que dependa de ti,
que no me desvíe del camino que tú sigues,
y por el que tu Espíritu se mueve,
que evite distanciarme de ti,
y volverme insensible a tu amor.
No mueves a las personas como piedras,
sino que las dotas de vida,
no para que se muevan sin ti,
sino sometidas a ti, el motor supremo.
Oh Señor, me asombra la diferencia
entre lo que recibo y lo que merezco,
entre mi estado actual y mi pasado carente de gracia,
entre el Cielo al que me dirijo y el Infierno del que soy digno.
¿Quién si no tú me hizo ser diferente?
Puesto que no estaba más preparado para recibir a Cristo que otros.
No habría podido empezar a amarte de no ser porque tú me amaste
primero,
o estar dispuesto de no ser porque tú me hiciste así primero.
¡Que tal corona encaje en la cabeza de semejante pecador!
¡Que tan alta posición se conceda a alguien infructuoso!
¡Que tales gozos se otorguen a un rebelde tan vil!
La sabiduría infinita ideó el plan de salvación
a través del agarre y del perdón.
Que figure ira merecida en la puerta del Infierno,
Mas don de la gracia a la entrada del Cielo.

Sé que mis sufrimientos son el resultado de mi pecado,
pero ambas cosas cesarán en el Cielo.
Concédeme la llegada a ese refugio, y que sea el fin de mi travesía,
y que los fuertes vientos de tu misericordia soplen para que alcance
puerto seguro.
Que tu amor me acerque más a ti,
que me aleje del pecado, me mortifique a este mundo,
y me prepare para la partida.
Protégeme con tu gracia en mi navegación por este mar embravecido.


IMAGEN: Zhen Hong en Unsplash

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