SEÑOR, ALTÍSIMO Y SANTO, MANSO Y HUMILDE,
Tú me has traído al valle de la visión,
Donde vivo en la hondura, pero te veo en las alturas;
Veo tu gloria acorralado por montañas de pecado.
Permíteme aprender por medio de la paradoja
Que el camino hacia abajo lleva hacia arriba,
Que rebajarse es enaltecerse,
Que el corazón quebrantado es el sanado,
Que el espíritu contrito es el de regocijo,
Que el alma pesarosa es la victoriosa,
Que no tener nada es poseerlo todo,
Que cargar con la cruz es llevar la corona,
Que dar es recibir,
Que el valle es el lugar de la visión.
Señor, durante el día, las estrellas pueden verse desde los pozos más profundos,
Y cuanto más profundos son los pozos, más brillan tus estrellas.
Permíteme encontrar tu luz en mis tinieblas,
Tu vida en mi muerte,
Tu gozo en mi pena,
Tu gracia en mi pecado,
Tus riquezas en mi pobreza, Tu gloria en mi valle


IMAGEN: Waranont (Joe) en Unsplash

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